10 técnicas para aumentar el placer en una mujer

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El hecho de que su pareja demuestre atracción por su cuerpo o se sienta cómoda y querida suscita mucho interés. La clave para ello es la comunicación, por lo que la experta de Psytel aconseja que compartas con tu pareja tus fantasías y tus deseos y le pidas que haga lo mismo. A la hora de estimularlo manualmente, Silvia Sanz aconseja hacerlo con delicadeza. Algunas mujeres no toleran la estimulación directa a menos que se encuentren muy excitadas. Los juegos pre-coitales son imprescindibles. La experta recomienda tomarse tiempo antes de la penetración para estimular las diferentes zonas erógenas de la mujer. El acto se debe convertir en una actividad o situación diferente y especial ya que esto influye mucho en la calidad de las relaciones sexuales para una mujer. El cunnilingus, una opción interesante.

El buen sexo se habla : con o sin palabras

Todos lo hemos experimentado. Tras una alimentación familiar en la que hemos engullido entrantes, primer y segundo plato, llega el momento de los postres. Y a pesar de que estamos llenos, de que tenemos el estómago a punto de estallar y hemos tenido que desabrocharnos un botón del bombacho, sin saber muy bien cómo conseguimos hacerle un hueco al pastel. Denial hay quien se resista

Cómo estimular el punto G

Todos hemos recibido consejos sobre cómo conseguir el orgasmo perfectodónde tocar o denial, qué decir o cómo decirlo… Escuchamos y leemos todo tipo de recomendaciones para tener una vida sexual activa, apasionada y placentera. No existe la receta universal para que todos quedemos satisfechos en la cama, pero sí hay ciertas fórmulas que no fallan. Encuentra la clave del éxito para disfrutar de relaciones sexuales realmente satisfactorias entre estos secretos, y empieza a disfrutar de un sexo brutalmente bravo. Cuando mantenemos relaciones sexuales establecemos una forma diferente de comunicación con la otra persona. Nadie puede leernos la mente sobre dónde nos gusta que nos acaricien, besen o agarren. Y lo que nos cuenten, leamos o llevemos media vida escuchando no tiene por qué coincidir ni con nuestras sensaciones ni con los deseos de la persona con la que estamos en la cama. Podemos aprovechar el contacto total, las miradas, el acierto y, obviamente, los movimientos para conversar sin usar palabras.