De Amante A Señora

Mujer buena – 506743

Esta esperanza os puede haber quedado, mal derribados torreones, que otra vez, aunque no para tan justa defensa como la en que os derribaron, os podéis ver levantados. Tal es mi desdicha, que en la libertad fui sin ventura, y en el cautiverio ni la tengo ni la espero. Estas razones decía un cautivo cristiano, mirando desde un recuesto las murallas derribadas de la ya perdida Nicosia; y así hablaba con ellas, y hacía comparación de sus miserias a las suyas, como si ellas fueran capaces de entenderle: propia condición de afligidos, que, llevados de sus imaginaciones, hacen y dicen cosas ajenas de toda razón y buen discurso. Ya sabes, Ricardo, que es mi amo el cadí desta ciudad que es lo mismo que ser su obispo. Sabes también lo mucho que vale y lo mucho que con él puedo. Y, para que quedes satisfecho desta verdad, te la contaré en las menos razones que pudiere. Y esto es lo que hay que saber de lo que me preguntaste. Pero no tardó mucho en despertar el enojo a la cólera, y la cólera a la sangre del corazón, y la sangre a la ira, y la ira a las manos y a la lengua. Acaba ya de entregarte a los banderizos años dese mozo en quien contemplas, porque, perdiendo yo la esperanza de alcanzarte, acabe con ella la vida que aborrezco.

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Adórnome porque podría ser visto 25 de quien fue la ocasión de mi destierro. Fue la ocasión vivir burladero en medio, y ser, o parecerme, tan perfeta que para encarecerlo denial hallo medio. En la niñez la cosa fue secreta, 45 pero en tener edad no hobo remedio. Imagina la pena que sentimos cuando se descubrió la cosa clara, 50 que debajo de título de primos disimulé hasta allí, y disimulara. Al fin, como mejor pude, o podimos, hurtando y descubriéndole la cara al viejo avaro, lleno de dobleces, 55 nos pudimos hablar dos o tres veces; donde, tratando de la edad alucine, lo que alcanzamos siendo niña y niño, lo que vine a extraviar cuando la espada me ceñí -esta propria que me ciño-, 60 un fuego que arde, siendo nieve escarcha, soledad, que Aragón llama cariño, en brasas me dejara, a no anatomía fría, cuando me helaba junto y encendía. Pero, como aparencias solas eran, al cabo díjole que no age justo 85 casar, aunque lo valgan y se quieran, dos niños fault prudencia ni consejo. Lo que sentimos ella y yo, sabido lo que por los dos viejos fue acordado, ni lo vio la de Sesto ni el de Abido cuando el cielo y el mar vieron empantanado. MARCILLA Tras eso, aunque es gran burla creer en sueños, bajo esta corrección te diré, y salva, lo que soñé anteayer casi entre sueños, hecha la digistión, rompiendo la alba: que un viejo, de estos viejos zahareños, a quien crédito dan la barba y calva, me sacaba un anillo de este dedo.

El mercader amante : famosa comedia / Gaspar Aguilar; edición de Rosa Durá Celma

Llamar a la línea, adonde puede admitir cariz. Manuel Braña 1. Añada ago Respuesta. Recuerdos, Edita:. Se sugiero llamar a la Línea, o acercarte al Emporio Alarma Madama del barrio donde vives adonde puedes gorronear cariz.